De parejas y convivencias

por Romina Mentasti

romi_men@hotmail.com

 

Es notorio que la convivencia  “eterna” en  pareja se ha modificado en la actualidad respecto al siglo pasado. El “Amor Romántico” ha sufrido sus mutaciones.

Hoy gran parte de las personas prefieren establecer otros tipos de relaciones y encontramos que lo primordial en la relación de pareja ya no es conformar una familia tradicional sino que el afecto y el sexo han pasado a ocupar el primer lugar. Son diversos los factores que han propiciado estos cambios, algunos de ellos son la liberación femenina, no sólo sexual sino también económica, el individualismo que hoy prima en nuestra sociedad, los compromisos “light”, el hedonismo consumista, etc.

Con lo expuesto no quiero decir que no se pueda construir una pareja que perdure en el tiempo, si es deseo de ambos será entonces importante tener en cuenta la importancia de un diálogo maduro, la expresión de afectos y necesidades personales, recordemos que el otro no adivina lo que queremos; así como respetar los tiempos y espacios propios y los de nuestro partener. Y destaquemos la importancia que tiene el ser conscientes que las posibilidades de cambiar a la persona elegida son casi nulas. Para esto existe el tiempo en que una pareja se conoce, conoce actitudes, valores, necesidades y los proyectos  de ambos.  Tiempo también en el que la idealización causada por el “enamoramiento” deja caer sus velos para vernos a la luz y con mayor transparencia, dando lugar, en el mejor de los casos, al amor genuino.

Necesitamos deconstruir el gran Mito de la “media naranja”. El otro no puede completarnos, puede brindarnos momentos de felicidad pero la completud absoluta no existe. Y esto ha sido así en todos los tiempos. Nunca el otro podrá satisfacernos por completo, no podrá taponar todos nuestros agujeros estructurales.

Nuestras vivencias anteriores respecto a nuestros progenitores imponen la tendencia a realizar determinadas elecciones, según el lugar que hemos ocupado en el seno familiar durante nuestra infancia. Este mecanismo es inconsciente, y nos lleva a repetir las historias ya vividas. La niña, ya ahora mujer,  buscará aquel hombre que represente ciertos rasgos de su propio padre. Esto puede modificarse, en sesión se apunta a  poder identificar esta cuestión que se repite y poder trabajarla, así la persona ya se hallará advertida en el momento de realizar nuevas elecciones.

Vivir en pareja es una decisión, una elección. En circunstancias las parejas se separan porque la convivencia ya se les presenta como algo desbordante; es cierto que las personas vamos cambiando y tomando diferentes caminos con el tiempo, si el  “contrato” inicial que la pareja ha creado sufre modificaciones que provocan malestar existe la posibilidad de armar, con la ayuda de un profesional idóneo,  un nuevo “contrato” que restaure el equilibrio y el amor aparentemente  perdido.

Por todo esto es importante que al momento de tomar una decisión como es el de la convivencia, lo hagamos siendo conscientes del nuevo paso que estamos haciendo y que ésta sea una decisión tomada en conjunto y no de uno sólo.

Les preguntamos, ¿cómo creen que afecta la convivencia en una pareja? ¿Cuáles son los principales cambios que se producen al irnos a vivir con nuestro novio/a?

 

 

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